Una casa rayana con más de un siglo de historia, vinculada a la vida familiar y al territorio, que ha sabido adaptarse al presente sin perder su carácter.
A principios del siglo pasado fue reformada por mi tío-abuelo, conocido como el Tío Cardera, y en ella se crio mi madre, Laura.
En 2025 se llevó a cabo una nueva reforma, respetando sus peculiaridades originales y adaptando los espacios a las comodidades actuales, sin alterar la esencia de la casa.
Espacios pensados para descansar · Materiales y detalles conservados · Comodidades actuales, sin “hotelizar” la casa
Los espacios están pensados para el descanso y la vida tranquila. Se han conservado materiales y detalles originales siempre que ha sido posible, integrándolos con soluciones actuales que hacen la estancia cómoda y funcional, sin convertir la casa en un alojamiento hotelizado.
Un lugar que nos recuerda que el verdadero lujo está en lo esencial: el silencio, el tiempo y la vida que florece despacio.